lunes, 17 de septiembre de 2012

Si en Uganda es el León, en El Salvador es el Toro


 la valentía del Gobierno de Uganda, para afrontar la lucha contra el SIDA, la masiva educación preventiva en las escuelas y el apoyo de las personas infectadas compartiendo sus experiencias en este tema”. Presidente de Uganda, Yoweri Museveni
Hace un par de días hablaba sobre el valor de la espera y entre otras cosas, mencionaba a Uganda, una nación que ha dado mucho de qué hablar, por sus métodos de prevenir la enfermedad del VIH/SIDA. Por lo que aquí les dejo algunos datos.
Uganda, un país que sobre pasa los 30 millones de habitantes situado en el área centro-oriental de África. Limita al sureste con el Lago Victoria, al este con Kenia, al norte con Sudán, al oeste con la República Democrática del Congo  y al suroeste con Ruanda y Tanzania. La capital de Uganda es Kampala. Puedo seguir citando datos como éstos, pero no es nuestro punto a tratar.
Lo que sí nos interesan son otros datos, aquellos relativos a la incidencia del VIH/SIDA, que para algunos podrían parecer como “maquillados” por los políticos, o sacados de la manga de la camisa; pero en realidad ninguna de las anteriores aplica. Lo que sí es realidad, es que estas cifras han reflejado un increíble descenso de los casos de VIH/SIDA, que a principios de siglo causaron conmoción entre los organismos internacionales, que llegaron a calificar a esta nación de estar en contra del uso de los preservativos.
En relación a lo anterior, Stephen Lewis Enviado especial de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA en África de 2001 a 2006, afirmó que el gobierno de Uganda realizaba campañas para desacreditar el uso de los preservativos, preocupando a las grandes empresas farmacéuticas, fabricantes de los preservativos. Criticó la lucha de esta nación contra el VIH/SIDA a través de métodos alternativos, sin mencionar los fracasos que las políticas del preservativo ha tenido.
Los datos lo demuestran: en 1990, el SIDA alcanzó más del 20% de la población; en el 2004, estas cifras disminuyeron entre el 6% y el 7%, convirtiéndose de esta manera en un modelo para las naciones africanas. Agencia ACEPRENSA, 2006.
La doctora Angelina Kakooza-Mwesige, del hospital de Mulago (Kampala), aclara que dentro de las claves del éxito se encuentran la valentía del Gobierno de Uganda, para afrontar la lucha contra el SIDA, la masiva educación preventiva en las escuelas y el apoyo de las personas infectadas compartiendo sus experiencias en este tema. Pero la doctora también admite que su mayor debilidad es la pobreza en ese país y que los recursos económicos de algunas familias no les permiten estar informados acerca de los programas que se desarrollan en temas de prevención de la mortal enfermedad.
Sobre esta misma línea, el Presidente de Uganda, Yoweri Museveni, en el momento del Foro Africano de Desarrollo 2000, admitió que no era suficiente llegar a la población a través de los medios de comunicación, ya tienen acceso a una radio o un televisor. Por eso amplió los campos de prevención, que se dirigieron en tener el apoyo de políticos, iglesias y mezquitas. Con ello el presidente de Uganda se apega a la tradición ugandesa “Cuando un león viene a tu pueblo, tienes que lanzar la alarma rápidamente”. Así mismo el presidente mencionaba, en su momento: la valentía del Gobierno de Uganda, para afrontar la lucha contra el SIDA, la masiva educación preventiva en las escuelas y el apoyo de las personas infectadas compartiendo sus experiencias en este tema.”
No es cuestión de hacer circular más preservativos, ni de lanzar más campañas incentivando a la “libertad sexual”, buscando fines mezquinos. Acción, voluntad y valentía. ¿Valentía? Sí, valentía para tomar el toro por los cuernos y darse cuenta que las políticas que aún se mantienen, en nuestro país ya están caducadas, ya dieron lo que tenían que aportar y para dar la oportunidad a nuevos métodos de control de esta enfermedad que aqueja a 17,536 con VIH y 8,801 con SIDA de 1984 a 2011. voces.org.sv. 2011

Por Heráclito Chamul Flores.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Esperar, vale la pena


Días atrás pude leer, en uno de los periódicos nacionales,  una nota acerca de las jóvenes menores de edad embarazadas. El doctor del hospital la titulo “Madres Niñas”, ya que su edad oscila entre los 10 y 16 años. Tiempo después, un columnista al que sigo muy de cerca, opinó acerca de propuestas de Ley para combatir el VIH/SIDA que promueven organismo como la organización de las Naciones Unidas, la Organización Panamericana de la Salud e instituciones de Gobierno, en las que hacen énfasis en el uso del preservativo. Recalcaba que es un sistema fallido, poniendo en contraste el ejemplo de Uganda con su sistema ABC. En 1991, cita el columnista, pasó de tener el 15% de la población con VIH/SIDA al 5% en el 2002.
No hago de lado los esfuerzos que hacen los organismos nacionales e internacionales, en temas como combate al SIDA, embarazos en jóvenes menores de edad (“Madres Niñas”); por el contrario me parecen aceptables y hasta elogiables. Lo que no comparto es la idea, de que nos miren a los jóvenes como personajes en los que pueden sacar lucro al usar el condón, tomar píldoras, o cualquier otro medio que sirva para evitar la procreación. A veces pienso que nos ven como personas incapaces de controlar nuestros impulsos, incapaces de dar un NO, ante cualquier propuesta que tenga que ver con una relación sin compromiso, solo para “pasar el rato”, o como dice un amigo: “solo por quitarse la gana”.
Realmente es un tema controversial, porque existen diferentes posturas alrededor del uso del preservativo, píldoras y demás. Pero desde mi perspectiva el tema es más de fondo, tiene mucho que ver con la persona, con su intimidad, con el respeto de sí misma, con el saber valorarse, de no dejar atropellar los más preciado: su dignidad. Y para ello la Educación de la Afectividad, bien vista, se funda en el seno de la familia. Y es que, si la familia es la base de la sociedad, porqué no comenzar a educando a las familias en temas de afectividad, en donde se dan a conocer las consecuencias de un sí o un no. El Estado se empeña en educar desde las escuelas, colegios e institutos, promoviendo el uso de métodos anticonceptivos, si lo único que se logra es despertar la curiosidad en los jóvenes, dándoles la “opción” a relaciones sin compromiso. Y es que de seguir así, el resultado se verá en lo que se mencionaba en las primeras líneas de esta opinión. Tampoco miro con agrado, el eslogan “Prepárate para un sí”, que se observa en diferentes medios de transporte, que va de la mano con la campaña que se promovió entre jóvenes, mayores de edad, específicamente universitarios. ¿Qué nos quieren decir? ¿Adelante, por qué no. Si estas en el esplendor de tu juventud, ya eres mayor haz lo que quieras y con quieras que la sociedad no te va a recriminar? ¿Porqué ser diferente, si todos lo hacen porqué tú no? Yo les diré por qué vale la pena ser diferente. Porque es mejor practicar la Abstinencia, que es la mejor arma contra los impulsos. Ser fiel (Be faithful), porque ahí se descubre la libertad del hombre. Y quienes quieran usar un Condón que lo usen, los respeto.
Si alguien me tacha de retrogrado, conservador, ortodoxo qué más me da. Si al final son prácticas que esconden lo maravilloso de los valores familiares, esos valores de familia que tenemos que recuperar. La unidad familiar, la fidelidad, la confianza entre padre e hijos.
Somos los jóvenes los que tenemos que empezar a cambiar. Cambiar a una mentalidad de la esperar. Porque sé que tiene mucho, pero mucho el valor de la espera.

Por Heráclito Chamul Flores.